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30/9/13

Tierra de Nadie: Everus Oeste. Parte 1

Al igual que  ocurre en el extremo Este del continente Everus, donde la tierra que se extiende entre las regiones civilizadas comprende un páramo yermo donde yacen las antaño poderosas naciones del pasado que se conoce como Tierra de Nadie, en el extremo Oeste ocurre lo mismo entre las regiones controladas por los Genosol.

Durante la Primera Gran Guerra toda esta enorme superficie permaneció  la mayor parte del tiempo bajo el control de Maestro, quien consumió casi toda forma de vida ya fuera animal o vegetal. Usaba esta materia orgánica  por un lado para la experimentación y el aprendizaje sobre las formas de vida en la tierra y por otro lado para generar energía por medio de la biomasa. De esta forma millones de hectáreas de bosques fueron engullidas por voraces máquinas y convertidos en materias primas que abastecieran sus cada vez mayores ejércitos.  El resultado cuando la guerra terminó es que aproximadamente un 70% del continente se había convertido en piedra desnuda y ceniza grisácea que hacia la vida prácticamente imposible.

Sus bastiones, fábricas y asentamientos se diseminaban  a lo largo y ancho de sus dominios, hundiendo profundamente sus raíces hacia las entrañas de la tierra. Cada una de las instalaciones de Maestro se comunicaba bajo tierra por medio de canales automatizados de transporte de tropas y materiales formando una basta y enrevesada maraña que aun hoy día sigue sin haber sido descubierta al completo. Muchos Genosol tuvieron que dar la vida para tomar las principales arterias de este sistema, luchando en la total oscuridad contra los engendros a los que Maestro les enfrentaba. Estos laberínticos túneles en su mayoría quedaron bloqueados por derrumbamientos o sellados por los Genosols para evitar su uso.

Al acabar la guerra el complejo de ciudades, bastiones, fábricas, asentamientos y canales subterráneos de Maestro quedo prácticamente destruido y poco a poco fue  siendo olvidado y sepultado bajo  la arena y la ceniza de los campos de batalla. Hoy día la mayor parte de la población de Everus Oeste se concentra  en los territorios bajo el control de los Genosol, los que hoy se conocen como Kalran, Oheim, Osdavol, Guemer y Vert.  En estas ciudades el nivel de vida no es tan alto como en los territorios de la Coalición pero disfrutan de un buen nivel tecnológico, trabajo y lo más importante, libertad. Por supuesto los Genosol como organismo principalmente militar mantienen un control  de la sociedad muy férreo pero nadie es perseguido por su origen, pasado o ideología política y religiosa. Mientras se mantengan el orden sus habitantes viven libremente y eso por supuesto atrae cada día a más integrantes a su causa huyendo de los peligros de la Tierra de Nadie, de la opresión de Zhandarie y de la Coalición. El viaje es peligroso pero mucha gente cree que merece la pena

---Fin de la primera parte.

Podéis encontrar más información sobre las ciudades y regiones que mencionamos en este post en anteriores entradas: 






21/9/13

Bandas en Tierra de Nadie: Jinetes de Hierro.

Los Jinetes de Hierro son una de las bandas más antiguas de la Tierra de Nadie, y son famosos por el uso de vehículos que han saqueado o reparado, generalmente de aspecto bastante tosco, pero los conducen con gran maestría. Efectúan ataques relámpago contra convoyes, generalmente de la Coalición o de alguna gran nación, y aprovechan la superioridad blindada, la velocidad y el conocimiento del terreno para sobrepasar cualquier defensa.  A diferencia de algunas otras bandas, nunca atacan a refugiados o gente de origen humilde, ya que ellos mismos tienen un origen similar.

Su origen se remonta al término de la Primera Gran Guerra cuando en los aledaños de las ciudades comenzaron a llenarse de camiones, tanques y todo tipo de vehículos que sirvieron para los ejércitos de la Coalición y que ya no tenían ninguna función.  Miles de ellos  se amontonaban oxidándose y acumulando polvo, los viejos leviatanes eran olvidados bajo la arena  ante el optimista futuro que se abría ante la humanidad. Con el paso de los años la mayoría  de estas máquinas fueron desguazadas y transportadas a los países de La Coalición, pero en los puntos más alejados o de difícil acceso no merecía la pena remolcarlos para el desguace y a veces simplemente eran abandonados en el lugar. 


La Coalición no tardó mucho en mostrar su radicalismo y cerrar sus fronteras a los refugiados que se vieron obligados a sobrevivir en Tierra de Nadie como buenamente podían. Los pequeños campos de refugiados fueron convirtiéndose en pueblos y las viejas ciudades comenzaban a ser habitadas una vez más. Y por supuesto, la vida era dura, muy dura.

En poco tiempo, por culpa del hambre o la codicia hicieron surgir bandas que asaltaban a las caravanas de viajeros e incluso a los asentamientos y pueblos, pero sus pertenencias eran escasas y el botín a menudo no compensaba los riesgos. Los grandes pillajes estaban en los convoyes de La Coalición, Zhandarie o de las pequeñas y medianas empresas comenzaban a resurgir, pero claro, estos  iban bien defendidos.

Un grupo de antiguos mercenarios retirados se dio cuenta que podían usar sus viejas habilidades para conseguir recursos y sustentar a sus familias.  Su plan, abastecerse de  material de guerra abandonado, restaurarlo y usarlo para atacar con fuerza.  No tardaron en encontrar uno de los viejos cementerios de material bélico de la coalición con el que podrían abastecerse. Estos viejos veteranos  se pusieron manos a la obra, retorciendo metal, puliendo juntas y haciendo rugir una vez más los potentes motores mediante rudimentarias reparaciones.  Acababan de nacer los  Jinetes de Hierro

En la actualidad siguen operando  en puntos muy variados de la Tierra de Nadie, su número oscila entre los 100 y los 150 miembros repartidos en grupos más pequeños que se desplazan en destartalados vehículos de combate asaltando principalmente bases y convoyes de La Coalición y de Zhandarie.  Mantienen una organización bastante marcial y a menudo se esconden entre las poblaciones de tamaño medio que se pueden encontrar en Tierra de Nadie. Son bastante queridos ya que suelen repartir sus botines cuando estos son muy abundantes.

12/9/13

Bandas en Tierra de Nadie: Fantasmas de Arena

Los Fantasmas de Arena son una de las bandas más primitivas que habitan los páramos de Tierra de Nadie. Su origen se remonta a los últimos días de la Primera Gran Guerra en los que la Coalición ya dominaba gran parte de Everus Este y sus soldados humanos se limitaban a patrullar,  proteger asentamientos y refugiados, además de explorar en busca de recursos útiles.

Estos soldados pasaban largos tiempos de espera o dedicados a realizar anodinas y repetitivas tareas. En la actualidad los soldados de la Coalición acatan ese tipo de tareas con firmeza y determinaron pero en aquellos momentos el ejército de la Coalición estaba formado por buena parte de indisciplinados refugiados que habían sobrevivido a todo tipo de penurias. Bajo de este caldo de cultivo era habitual que se dieran robos, abuso de poder, violencia injustificada e incluso violaciones.

 Los altos mandos de la Coalición al contrario que sus subalternos incluían representantes políticos, aristócratas y grandes personalidades descendientes de héroes de guerra que ya estaban planeando el futuro ejército profesional, que fuera un ejemplo de pureza y rectitud para el nuevo mundo que poco a poco se perfilaba en el horizonte. Para lograr este fin comenzaron a dar severas órdenes de castigo a sus suboficiales  y nació la figura del  Alto Ejecutor, que podía juzgar sobre el terreno cualquier irregularidad entre las filas humanas de la Coalición, dictar sentencia y obligar a que se ejecutara sin dilación.

En casos muy graves como el de traición, deserción o violación los soldados eran sentenciados a muerte y ejecutados por un pelotón militar. En otros casos como los de robo, violencia o abuso de poder los traidores eran sentenciados al destierro, siendo abandonados en pleno desierto únicamente con el uniforme básico y una cantimplora. Ante tan riguroso entorno la mayoría de ellos morían al cabo de unos pocos días pero muchos otros aprovechaban su entrenamiento militar para sobrevivir de una forma muy precaria. Sin embargo tras semanas al sol y la intemperie la cordura de estos hombres iba menguando paulatinamente hasta que perdían el juicio.


Bajo estas situaciones de máxima presión y la nueva férrea disciplina, un grupo de mercenarios que trabajaba para la Coalición se rebeló y comenzó a saquear asentamientos de refugiados. El Alto Ejecutor de la zona entró en cólera y aplastó la sublevación ejecutando a los mercenarios y desterrando a los soldados de la Coalición que lo habían tolerado. Estos, creyéndose inocentes vieron la sentencia sumamente injusta pero no pudieron hacer nada para detenerla. Casi  150 hombres fueron enviados a la zona más abrupta y hostil de Tierra de Nadie  donde fueron sometidos a calor extremo,  vientos áridos y huracanados y al ataque de bestias terribles y máquinas atroces.

A partir de este punto, la historia se convierte en mito.  Se cuenta que un hombre llamado  Hargan Brenom mantuvo parte de la razón mientras sus compañeros perdían la cordura bajo el sol abrasador. Consiguió salir del desierto llevando tras él a 40 hombres que habían logrado sobrevivir gracias a acciones tan atroces como el canibalismo, recubriendo su cuerpo con barro, arena y hollín para protegerse de los elementos y fabricando rudimentarias armas con palos, tendones y restos de metal que encontraban a su paso.

Se dice que poco después, tras saquear y atacar caravanas de militares y refugiados consiguieron dar de nuevo con su antigua base. Durante una oscura y lluviosa noche lo atacaron sin piedad. De lo que allí ocurrió poco se sabe, pues nadie sobrevivió para contarlo.

Desde entonces merodean en los  páramos yermos de tierra de nadie,  ocultándose  bajo tierra en pleno desierto y abasteciéndose de suministros asaltando viajeros, caravanas y pueblos  a su paso.  Aparecen prácticamente de la nada cayendo sobre sus desprevenidas victimas con extrema violencia, rara vez dejan supervivientes pero respetan a los niños, que son llevados con ellos para convertirlos en futuros Fantasmas de Arena.