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29/11/12

Genosols : Oheim


Oheim es el nombre por el que en la actualidad se conoce al territorio al noroeste de Everus Oeste. Esta zona ocupa un territorio en el que se alza una masa de roca y mineral de cualidades excepcionales que también ha marcado el carácter de sus habitantes. Cuando Zhedra se formó hace millones de años el núcleo del planeta escupió esta inmensa losa de mineral al exterior. Las cualidades de este tipo de roca son sumamente peculiares, solo puede encontrarse en esta zona del planeta y es uno de los minerales más duros que se conocen, tanto que trabajarlo con herramientas convencionales es casi imposible.

Sin embargo las civilizaciones ancestrales que vivían en Zhedra si consiguieron construir con él por medios de talla y transporte que lamentablemente no han pervivido hasta nuestros días. Con el paso de los siglos el  secreto fue bien guardado y transmitido de generación en generación por logias de maestros constructores, que se ocupaban de tallar y diseñar grandes ciudades y fortificaciones en lugares clave.  Dada la naturaleza del terreno trabajar la tierra se antoja casi imposible, por eso estas fortificaciones y ciudades se encuentran en puntos estratégicos del terreno donde  poder cultivar, junto lagos, ríos o a fuentes de agua subterráneas.

Con el paso de los siglos, esta maestría ingeniera de los habitantes de Oheim fue puesta a prueba numerosas veces. Sus ciudades y naciones procesaban un culto religioso muy diferente al del resto de la zona, lo que causó que en la era correspondiente a su Edad Media se vieran obligados a soportar el asedio incesante de numerosos ejércitos que les atacaban por cuestiones religiosas. En el culto que la gente de Oheim profesaba rezaban a un Mesías que vendría desde los cielos para salvarles en su hora más oscura, rehusando la idea de dioses y entidades celestiales en los que creían sus rivales. Lamentablemente el potencial humano de Oheim era muy inferior a los de sus atacantes que les hostigaban desde tierras más ricas lo cual acentuó aún más sus aptitudes defensivas. Sus habitantes se encerraban tras sus enormes muros y se defendían con fiereza contra cualquier ataque hasta que finalmente consiguieron que el coste en vidas para el enemigo fuera demasiado alto como para continuar sus largas y absurdas contiendas.

El mundo siguió girando, evolucionando y avanzando hacia el futuro. Las viejas cuestiones religiosas quedaron olvidadas salvo para la gente de Oheim. Ellos seguían refugiados en sus ciudades, profesando sus cultos, rehusando el progreso venido de fuera hasta quedar finalmente apartados de la evolución económica mundial. Por esta razón se eligió Oheim como una de las zonas en las que sería necesario implantar un comandante de Maestro, que potenciara su economía explotando sus escasos recursos humanos y materiales de forma inteligente y eficaz.

El cambio fue duro para ellos y en muchas ciudades no fue acogido por completo pero finalmente toda la zona comenzó a mejorar. Sus ingenieros y arquitectos fueron repartidos por el resto de naciones necesitadas de Everus oeste y su conocimiento sirvió para crear grandes puentes, carreteras y demás infraestructuras necesarias para el re-lanzamiento económico.

Cuando la guerra contra Maestro estalló fue Oheim la zona que más resistió al enemigo. Las máquinas se estrellaban asalto tras asalto contra los enormes muros que pese a haber sido levantados hace siglos conseguían aguantar incluso los explosivos y bombardeos más potentes. Los estrategas militares de Oheim consiguieron que muchas de sus ciudades resistieran incluso durante 100 años completamente sitiadas. Apenas hubo refugiados que huyeran de esta zona, preferían quedarse y morir luchando aferrados a una renovada fe religiosa, a la espera del prometido salvador.

Poco a poco las ciudades de Oheim fueron ocupadas por Maestro y sus escasos supervivientes trasladados a Tallraus. Posteriormente estos ingenieros y arquitectos junto con sus estrategas militares fueron los encargados de desarrollar la Línea Strigoth en la zona de Everus Este, creando un formidable trabajo que sigue creciendo hasta nuestros días.

Con el paso de los siglos la guerra contra las máquinas terminó. Los Genosol derrotaron al comandante de Maestro que ocupaba esta zona   tras un larguísimo asedio que se cobró cientos de miles de vidas.  Cuando las tropas entraban a las ciudades liberadas se encontraban para su sorpresa signos de lucha hasta el último momento e incluso supervivientes manteniendo guerrillas, ocultos en las montañas y cavernas de la zona, gracias a las cuales se alcanzó la victoria final sobre Oheim.

El propio Krayhem se personó para acceder a una ciudad encontrada entre las montañas. Una inmensa fortaleza construida sobre una serie de canales subterráneos naturales había sobrevivido a la guerra hasta el último día. Sus habitantes habían aprendido a cultivar los hongos en los subterráneos, a recoger el agua condensada del aire y a usar la energía geotérmica de los canales subterráneos más profundos. Los grandes muros y el mineral del que se compone el suelo les ayudaron a soportar los más duros bombardeos mientras en su interior usaban los restos de las máquinas de Maestro para improvisar armas, munición y otros suministros forjados junto a canales subterráneos de lava. Cuando Krayhem entró en la ciudad, apenas un centenar de malnutridos combatientes le recibieron, para ellos era una señal divina, el Mesías que tanto tiempo habían esperado.  Esa imagen no fue olvidada por los Genosol que inmediatamente adquirieron un gran respeto por esas gentes, su culto y sus costumbres.

Al terminar la guerra el primer ejercito Genosol fue establecido en Oheim junto con sus más expertos ingenieros y zapadores, para que intentaran descubrir las ventajas estratégicas de esa zona y sus construcciones. No tardaron en sentirse cómodos entre las murallas de las antiguas ciudades, restaurándola con materiales modernos. Poco a poco comenzaron a adquirir virtudes de sus antiguos ocupantes, reconociendo a Krayhem como el Mesías que tanto se había deseado y esperando su nuevo renacer. Es por esto que los Genosol establecidos en Oheim se  caracterizan por tener su armaduras cubiertas de una capa extra de protección metálica y con ropas que recuerdan a la de un monje, llevando tabardos, capas y capuchas.

Hoy día estos Genosol son famosos por sus técnicas de asedio y defensa adquiridas del  pasado y mejoradas. Por esto son ellos los que se ocupan de mantener la zona Este de la línea Strigoth donde contienen a las tropas de la Coalición desde hace más de 100 años.

17/11/12

Diario de desarrollo 17-11-2012


Bienvenidos a un nuevo diario de desarrollo de Fire Angel. En las últimas semanas hemos trabajado duro en unos cuantos proyectos secundarios para apoyar el libro en el que estamos trabajando, algunos tan interesante como vídeos de presentación y explicación.  Por otra parte, hemos estado ocupados incorporando algunas de las sugerencias e ideas que nos habéis transmitido, si recordáis en el primer diario de desarrollo os preguntamos sobre formatos, tamaños y colores. Pues bien tomamos buena nota y empezamos a sopesar las ideas, ojear precios y planear como incorporarlo todo a una versión muy básica.

El resultado ha sido un libro  en tamaño   A5 de 100 páginas, tapas blandas con acabado brillante en blanco y negro.  Además la maquetación y el diseño son completamente distintos al que tendrá el libro a color, dotándole de esta manera de una personalidad propia. El trabajo ha sido bastante complejo, preparando ilustraciones y páginas personalizadas para diferentes trasfondos, tablas de equipo y armamento adaptadas a un formato mucho más pequeño y un sinfín de pequeñas mejoras. Pero si algo hemos descubierto en la aventura de crear un juego de rol es que el trabajo duro merece la pena y el resultado final no puede ser mejor.

Hemos conseguido una maquetación limpia y elegante a la par que repleta de pequeños detalles, dando como resultado un libro muy accesible  para jugar las partidas. A continuación os dejamos unas cuantas fotos para que os podáis hacer una idea de lo que tenemos entre manos.


Creemos que el resultado es bastante bueno y que la calidad no le tiene nada que envidiar a la de una producción de editorial profesional.  En particular nos sentimos especialmente orgullosos del acabado en ciertas páginas especiales, como por ejemplo estas.


Nuestra idea es  llegar a tener los dos formatos, el primero en este tamaño tan compacto y el segundo en tamaño grande con acabado a color lo más profesional posible y contenido adicional tanto en trasfondo como en reglas y accesorios de juego. Ahora nuevamente os preguntamos a vosotros, ¿Os gusta lo que veis? ¿Qué sensación os transmite? Aún seguimos trabajando duramente en ambos libros y cualquier sugerencia o idea será bien recibida, y como veis, tomada en consideración.

12/11/12

Everus Oeste: Guemer.

La región que hoy día se conoce como Guemer tiene una gran historia naval que se remonta hasta antes de la Primera Gran Guerra. En su día Guemer era famosa por sus enormes astilleros, desde que el hombre puso la vista en el inmenso océano y se atrevió adentrarse en sus inabarcables aguas los artesanos de Guemer se ocuparon de crear los mejores navíos con los que surcar los mares. Desde simples barcas hasta enormes galeones y cruceros de vapor, sus navíos  sirvieron a la humanidad para descubrir nuevas tierras, comerciar, pescar y como no, hacer la guerra. Pero  no todo dura para siempre,  aproximadamente en el año 20 A.I.*  la corrupción política y los recortes de presupuestos comenzaron a hacer mella en la industria naval de Guemer y a paralizar sus enormes astilleros. Iverus, quien antaño era uno de sus mejores clientes, comenzó a comprar los navíos en Halania, firmando un acuerdo de cooperación que les otorgó prácticamente el monopolio naval.

Las manifestaciones y las revueltas en Guemer se sucedían y eran aplacadas con violencia por las autoridades,  la región poco a poco se sumió en el caos y la depresión. Este fue uno de los motivos por los que se eligió esta zona para establecer allí a uno de los comandantes creados por Maestro y relanzar su economía. Zhandarie sabía que toda esa región aún era rica en recursos y vías de comunicación, con los que podrían levantar sus antiguos astilleros y rivalizar con Halania. La gente de la zona acogió la iniciativa con entusiasmo y trabajaron duro por lograr ese objetivo, y recuperar el orgullo de su trabajo.

Pasaron los años, la guerra estalló y millones de ciudadanos tuvieron que ser desplazados y evacuados hacia Everus Este, muy pocos se quedaron e intentaron sobrevivir ante el holocausto. Maestro había gestado su plan durante años y gracias a la infraestructura de Guemer le fue sumamente fácil automatizar un sistema de astilleros con los que producir enormes naves de guerra.  A su vez Zhandarie se desmoronaba ante la debacle que ellos mismos habían provocado, admitieron sus errores y como gesto de buena voluntad decidieron trasladar a los exiliados habitantes de Guemer hasta Halania y ocupar sus  tres grandes islas del sur.  De esta forma la mano de obra Halana y la tradición de Guemer se dieron la mano y comenzaron a construir y diseñar buques con los que combatir a Maestro en alta mar, unión que se mantiene hasta nuestros días, donde los escasos supervivientes de ese linaje siguen siendo miembros destacados de la maquinaria ingeniera de la Coalición.

Pasados los años, la guerra terminó y comenzó la reconstrucción.  La 4ª flota Genosol  fue fondeada frente a las costas de Guemer, y sus tropas de desembarco y asalto marino pisaron tierra por primera vez en muchos meses. El panorama que se encontraron era desolador. Enormes pecios yacían medio hundidos y corroídos en cientos de puertos y diques secos, las grúas que antaño cargaban la munición y el equipo, se encontraban desplomadas sobre los almacenes y miles de máquinas inertes saturaban los canales de comunicación con el interior.  Los disciplinados Genosols, se ocuparon rápidamente de buena parte de estos puertos, arrastrando las viejas naves y hundiéndolas en alta mar junto a los restos de las antiguas máquinas, reparando canales y puentes y desescombrado muchas ciudades.  

Con la llegada de la Segunda Gran Guerra buena parte de estos puertos habían sido completamente restaurados y eran usados por la flota Genosol para reparar y reabastecer sus barcos. Hoy día las viejas rutas y canales de comunicación traen materia prima, munición, y suministros para los buques Genosol, además muchos refugiados y desplazados humanos han ido a parar a estas tierras huyendo del creciente poder de Zhandarie o de la opresión de la Coalición.  Inclusive el alto mando Genosol encontró tecnología y planos que las maquinas iban a usar para crear naves de guerra punteras que fueron adaptadas para construir algunos de los buques insignias de la actual armada Genosol.

En la actualidad ya nadie queda de los antiguos linajes de Guemer trabajando en sus costas, pero su tradición e historia naviera han encontrado un nuevo resurgir con el que al igual que antaño grandes naves parten hacia la mar.



A.I. : Antes del Impacto, como referencia a la lluvia de meteoritos que trajo a Maestro.

El origen de los Klauvier


Maldices a Klauvier ¿Eh? Jejeje, si, muchos lo hacen hoy día, y con más razón cuando se ven como nosotros viviendo en antros de mala muerte en medio de la Tierra de Nadie por su culpa, pero…. ¿Sabes realmente quien es Klauvier? ¡Ese nombre que con tanta saña maldices!

Siéntate aquí y echa más leña al fuego, te contare la historia de Klauvier, un apellido que se remonta a los albores de los tiempos. Hace ya muchos siglos, las gentes de lo que hoy conocemos como Tallraus luchaban por crear su propia nación. A los guerreros más arrojados y valerosos cuyas hazañas hicieron posible la fundación de Tallraus, se les otoró un título especial, el título de Klauviers, que en las antiguas lenguas significa algo así como “El que doblega el acero”.

A lo largo de los siglos estos guerreros se convirtieron primero en una casta y más tarde en una dinastía, con sus propias tradiciones marciales transmitidas generación en generación. Se cuenta que desde muy jóvenes eran sometidos a una dura instrucción y a un entrenamiento que aplastaba la personalidad y les convertía desde la infancia en implacables combatientes.  En cuanto alcanzaban la mayoría de edad los niños Klauvier eran alistados en el ejército regular de Tallraus, donde su mayor gloria era morir en combate. Ya fuera con la blandiendo espadas o armas de fuego, los Klauvier forjaron su leyenda con la sangre y el terror de sus enemigos.

Muchas son las batallas que Tallraus ha ganado gracias a este legendario linaje, pero  fue en la Primera Gran Guerra  donde su valor se hizo más patente. El último descendiente de los Klauvier se puso al mando de los ejércitos de la  Tallraus a una edad más temprana que ningún otro oficial con anterioridad. Su nombre era Valdred Klauvier, un hombre de un valor solo comparable a su astucia. Una mirada suya era capaz de amedrentar al más rudo de los soldados y sus palabras henchían de valor hasta al más cobarde. Fue él, el primero que cargó tras las Máquinas en el primer contra-ataque de la humanidad, se cuenta que mantuvo el frente con un puñado de hombres durante días para evacuar los territorios más desfavorecidos de Everus Oeste. Allí donde iba el pueblo le vitoreaba, le admiraban, era un ejemplo para todo hombre, mujer y niño que demostraba que el ser humano incluso en sus horas más bajas podía alzarse, luchar… ¡y ganar! Con el paso de los años y la recién formada Coalición los ejércitos de lo que quedaba de la raza humana fueron puestos bajo su mando. Fueron tiempos difíciles en los que apenas dormía o comía ya que  se movía constantemente de trinchera en trinchera, de frente en trente, animando a las tropas, compartiendo su sufrimiento y sus penurias. Pero el tiempo no pasa en balde, ni siquiera para él. Con una longevidad anti natural tuvo que retirarse al tiempo que emergían los Genosol y Krayhem. Se rumorea que el nunca quiso que estos soldados fueran puesto en activo ya que tenía plena fe en la victoria final de la humanidad. Su figura se vio relegada a un segundo plano cuando Krayhem se unió a los combates, cosa que a pesar de su avanzada edad no le gustó nada.

La historia cuenta que Klauvier murió en un ataque contra las Máquinas y por supuesto la propaganda de la Coalición se ocupa aun hoy día de engrandecer ese hecho, pero la realidad es que nunca se encontró su cadáver. Otro Tallrano ocupo su lugar, y en honor a la legendaria saga de guerreros la Coalición decidió nombrar al alto mando de sus ejércitos con el título de “Von Klauvier”. A lo largo de los años, varios han ocupado este puesto pero ninguno está a la altura de su predecesor. No obstante el nombre Klauvier pese a lo que le pueda parecer a los jóvenes como tú, evoca una época de grandes hazañas y en cierto modo nos demuestra de lo que somos capaces los simples mortales. No hace falta llevar genes increíbles en la sangre, para ser héroes, basta  con hacer uso de la voluntad que todos llevamos dentro. Así que aunque hoy día te recuerde a un grupo de bastardos y tiranos, no olvides que una vez ese nombre, era sinónimo de valor.