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25/10/09

Ushar

“Telhonia, nunca encontrarás un agujero tan lleno de escoria y vileza”

Qué lejos quedaban aquellas palabras. Las palabras que me dijo el viejo Jarrak se desvanecieron con otro demoledor golpe de Vils.

-Vamos Woden, el jefe solo quiere lo que es suyo, sabes que puedo tirarme así todo el día – dijo mientras sonreía y me propinaba otra patada que casi me destroza las costillas.

Razón no le falta, podía tirarse así todo el día. Vils, una mole de 120 kilos de puro músculo, el mayor bastardo de la panda de sádicos con la que Ushar gobierna Telhonia. Mientras me retuerzo de dolor Vils se dirige hacia el fondo del cuarto a refrescarse con el barreño de agua, me está dando tiempo a recuperarme y hablar. Vamos viejo, procura no desmoronarte y hablar, aún podemos salir de esta.

-Ya te lo dije Vils, esos Arlequines de la Coalición interceptaron el cargamento, no se conformaron con el soborno, se lo llevaron todo. Llévame con Ushar, ya se lo explicaré yo mismo, dudo que  alguien que tranquilamente perdería al ajedrez con un kevster sea capaz de explicárselo al gran jefe.

El gigante se levanta de su silla y me tira el barreño, la ira le ciega y no acierta el tiro, pero atraviesa la habitación hecho una verdadera furia. En un abrir y cerrar de ojos se planta frente a mí y me agarra de la guerrera, te has lucido Woden, esta vez no lo cuentas.

-¡Suficiente Vils! Ushar lo quiere arriba, déjale en el suelo.- la fría y disciplinada voz de Hainfred, el segundo de Ushar, resuena en la sala, y le sienta peor que un puñetazo a Vils- Tú, vamos. Vils, recoge esto.-

Mientras me levanto e intento arreglar mi maltrecho aspecto no puedo evitar esbozar una sonrisa burlona a Vils y susurrarle “kevster” mientras abandono el cuarto con Hainfred. Los pasillos se suceden y subimos a uno de los niveles superiores del palacio. Bueno, no es exactamente un palacio, aunque poco tiene que envidiar a las casas de los aristócratas de Iver. Nadie sabe exactamente cuándo pero Ushar se asentó en los subterráneos de las fábricas en ruinas de Telhonia, asentó su poder y riqueza, y gracias a ello ha creado uno de las maravillas arquitectónicas más impresionantes de todo Zhedra. Y está aquí, bajo tierra, en la capital de ninguna parte.

Llegamos a las elaboradas puertas de acero que guardan las habitaciones de  Ushar sin dirigirnos ni una palabra. Las puertas se abren ante mí y veo lo que sería la envidia de los líderes de medio mundo. Armas exóticas de naciones olvidadas, trofeos de guerras que no aparecen ni en los libros de historia, elaborados tapices con escenas de siglos antes de la edad industrial… solo con el dinero que se podría sacar de esa habitación daría para formar su propio país.

-Woden, no es la primera vez que pasamos por esto- su voz inexpresiva atraviesa la habitación-Has perdido un cargamento de Snooper y mi VMR, siempre acabas pagando, pero la deuda me temo que esta vez es demasiado alta.-  cruza como un espectro la habitación sin hacer ruido, su holgada túnica oscura y esa mascara con una expresión triste por rostro no hacen más que estremecerme.

-Vamos Ushar viejo amigo, si me quisieras muerto habrías dejado que el gorila de Vils acabara conmigo. Créeme, entiendo tu posición, has perdido un cargamento de snooper de cuanto, ¿150.000 akradios? Sabes que puedo hacerte ganar mucho más, solo necesito tiempo – intento parecer lo mas jovial posible, me dejo caer en la butaca más lujosa y bebo de la botella con pinta de ser la más cara.
Con el mismo silencio con el que hizo aparición, el mayor jefe criminal de toda Tierra de Nadie se sienta detrás de su trabajada mesa de despacho, despliega su mano enguantada y teclea algo en un panel. Entre los dos, sobre la mesa, se despliega la imagen de un hombre joven, un soldado, incluso puede que un oficial, a juzgar por su ropa y el equipo que lleva debe es una imagen muy antigua, de los primeros años de la Segunda Gran Guerra.

-Mientes muy bien, probablemente todo el asunto de los Arlequines y que has perdido el cargamento sea falso, y te este esperando enterrado bajo alguna roca a un par de días de camino. Entre toda la gente a mi cargo a nadie se le ocurriría hacer algo así, Vils por ejemplo es bueno en su trabajo, a la vista está, pero no destaca precisamente por su inteligencia, cada uno tenéis vuestro sitio. Digamos que tu eres un jugador más elegante, necesito a alguien así.

-Claro Ushar, sabe que siempre puede contar conmigo –decidí obviar el tema del cargamento de alcohol y centrarme en el nuevo trabajo, era la única manera de salir de esta.

-¿Sabes quién es el hombre de la imagen? – Contesté negativamente con la cabeza- Se trata de uno de los capitanes que cayeron en los primeros años de la guerra contra los genosols, uno de los muchos rostros convenientemente olvidados por la historia de los vencedores. Concretamente éste capitán fue un Dientes de Sable que lideró la defensa en la batalla de Porsant .Deberías haberles visto, él y un puñado de los suyos enfrentándose a una de las más poderosas maquinarias de guerra que jamás hayan existido, no vacilaron, ni un paso atrás, pocos a este lado del continente recuerdan su historia… -por un momento en su inexpresiva y monotonía forma de hablar algo cambia, parece que estuvo allí, hace trescientos años….es imposible que sea tan viejo…

-No es que no aprecie las clases de historia pero… aún no entiendo mi papel en todo esto y...

-Los genosols perdieron la ciudad por una traición, los escudos se apagaron y con ellos la esperanza de una victoria.- dice levantándose de su asiento y acercándose a una vitrina con unos polvorientos guantes, mirándolos fijamente sigue ignorándome y contando la historia- No hubo supervivientes entre los últimos defensores de Porsant, o al menos eso se pensaba, no todos murieron, él no- dijo señalando la imagen proyectada sobre nuestras cabezas- Preguntabas que cual es tu papel en todo esto, pues bien, quiero que le encuentres. Quiero que encuentres al Capitan Eiseh.